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Asociación Onubense de Mujeres con Discapacidad LUNA
¡Bienvenida toda persona sensibilizada y comprometida en la eliminación de la doble discriminación por género y discapacidad!

Categoría: NARRATIVA

25/06/2008 GMT 2

ZENOBIA CAMPRUBI AYMAR

lunahuelva @ 15:08

Nacida en la localidad catalana de Malgrat de Mar en 1887, contrajo matrimonio con Juan Ramón jiménez en 1916,convirtiéndose desde ese momento y hasta su fallecimiento 40 años más tarde, en compañera inseparable del poeta.

A los nueve años viajó a Estados Unidos. Cuando regresó la llamaban la "américanita".

Entre 1909 y 1910 3stuvo en la Rábida.Allí improvisó una escuela para niños y escribió numerosos articulos.

Tradujo a Rabindranath Tagore.

su vida fue muy activa, destacó en casi todo,por su fuerza,amor,entusiasmo a la vida, Su delicadeza y entrega a los demás no da un ejemplo de mujer.

LA LUNA

lunahuelva @ 10:35

Platero acababa de beberse dos cubos de agua con estrellas en el pozo del corral y volvía a la cuadra lento y distraído,entre los altos girasoles.Yo le aguardaba en la puerta,echado en el quicio de cal y envuelto en la tibia fragancia de los heliotropos.

Sobre el tejadillo,húmedo de las blanduras de setiembre,dormía el campo lejano,que mandaba un fuerte aliento de pinos.Una gran nube negra,como una gigantesca gallina que hubiese puesto un huevo de oro,puso la luna sobre una colina.

yo le dije a la luna:

...Ma sola
ha questa luna in ciel,che da nessuno
cader fu vista mai se non in sogno

Platero la miraba fijamente y sacudía,con un duro ruido blando,una oreja.Me miraba absorto y sacudía la otra.

P L A T E R O Y YO

J U A N R A M Ó N J I M É N E Z

19/05/2008 GMT 2

CARTA A JUDIT

lunahuelva @ 20:00

Nunca tuve relación con una persona discapacitada. Ayer cuando te vi y nos presentaron me di cuenta de mi ignorancia, desconocimiento y falta de compañerismo.

No hablé nada contigo, simplemente te miraba. Después cuando me marché, fue cuando realmente empecé a pensar; que entupidos somos los ”capacitados”, bueno, es un decir, porque la gran mayoría apenas tenemos capacidad de pensar, de desenvolvernos por nosotros mismos, nos rodeamos de problemas que creemos que son los más grandes del mundo, cuando lo que verdaderamente es un problema, es ver cómo hay personas que no pueden valerse por si mismas y sin embargo tienen ese poder de vivir, de mantenerse sin reproches hacia todos nosotros que somos los que os ignoramos, los que no os ayudamos, porque hay muchas formas de ayuda, por ejemplo, exigiendo a los poderosos que os sintáis útiles a la sociedad, que podáis realizar trabajos como cualquiera de nosotros. Si supierais la de bultos que tenemos en los trabajos y se llaman asimismo capacitados… Me dio vergüenza el haber estado tantos años de mi vida mirando hacia un lado, (y yo soy de las que creo que soy algo participativa), y no haber sabido valoraros más, espero que esta lección me la aprenda con todas sus letras, pero cada una pensada y pensada, nada de memoria.

Te deseo que sigas luchando, para que tu reflejo, al igual que hiciste conmigo sin tú desearlo, ayude a los capacitados a bajarnos de este entupido pedestal, que nos hace creer que somos dioses, cuando la realidad es otra muy diferente, que todos somos iguales y tenemos los mismos derechos, y vosotros más, porque os lo hemos quitado desde el principio de la creación, ya sea anulándoos, escondiéndoos, y muchas cosas más que me da hasta pudor escribir.

Besos

cinta gonzalez

15/05/2008 GMT 2

RELATO DE LOS SENTIDOS

lunahuelva @ 11:44

RELATO DE LOS SENTIDOS
Por Mercedes Ramos Hierro

Parece que fue ayer cuando sentía el fresco de la hierba en mis pies descalzos mientras esperaba la llegada del camión todas las tardes.

Lo hacíamos a diario, para podernos ver, ya que por motivos de los estudios habíamos cambiado este año de instituto.

Aquella tarde, aunque era principio de primavera, había llovido muchísimo, pero no lo parecía. Ya en el parque todo estaba precioso, los pájaros revoloteaban y el sonido de su canto hacía resonar en mis oídos a la vez con el murmullo de los niños jugando a lo lejos.

Yo daba paseos de un lado a otro cogiendo margaritas y mirando el cielo, deseando que fuesen las 5 de la tarde para que él llegase. Mientras disfrutaba de la fragancia de las flores tan especial que tienen en primavera.

Cuando de pronto miré hacia el carril donde él venía desde lejos y escuché el chirrido de su vieja bici y a él que me gritaba “Clara, ya estoy aquí”. Venía acalorado, sofocado, ya que llegaba más tarde de lo habitual. Cuando ya cerca de mi, todavía a unos metros, seguía gritando... “que te he dicho que estoy aquí”. Yo le contesté para tranquilizarlo: “Ya, ya te veo, tranquilo” Dejó caer su bici en el césped y se abrazó a mí. Yo me sentí llena de felicidad, me puse a acariciarle el pelo, me gusta. Tenía el pelo negro como el azabache y con un brillo que con el reflejo del sol se acrecentaba más. Así nos quedamos durante unos segundos.

Luego nos tiramos en la hierba y nos cogimos de la mano. Y nos pusimos a hablar de lo que habíamos hecho durante el día. De pronto hubo un pequeño silencio que él rompió diciendo: “Cari, ¿recuerdas a Pablo, ese chico que estaba en tu clase cuando hacías 1º? Sí, que es alto, rubio, delgado, bueno, el hijo del farmacéutico”.

“¡Ah, si! ¿qué ha pasado?”

“ No nada pero...¿sabes? sus padres se lo han llevado a estudiar afuera, al extranjero, porque dice que aquí no hacía nada y que él quiere que su hijo saque una carrera. ¿Sabes de quién me he acordado yo? De la chica que salía con él, ¿qué será de ella ahora? Si a mi me pasa esto y no te pudiese ver me daría algo”.

“Bueno Pedro, no nos pongamos dramáticos, vamos a vivir el momento, lo que pase mañana tendrá que venir”.

Y hablamos de todo... “¿qué me has traído?”, “hoy te tocaba a ti traer la sorpresa...” Todos los días traíamos un paquetito de sorpresa y teníamos que adivinar con los ojos cerrados. Siempre solíamos llevar algo de golosina. Aquel día cerré los ojos, abrí el paquetito y toqué algo blandito. Lo probé y estaba delicioso. Lo pude adivinar enseguida, porque me gustaba. Era una gomita de gelatina de sabor a fresa.

Cayendo la tarde nos despedimos y nos dijimos hasta mañana, que siempre sonaba como si fuese un mañana muy lejano, o como si no nos fuéramos a ver más.

Yo le acaricié la cara, se montó en su bici y vi cómo se alejaba. Yo me dirigí a mi casa que estaba justo detrás del parque. Así era sucesivamente todos los días hasta que terminó el curso. Sin pensar por un momento lo que nos iba a ocurrir. El padre cambiaría de trabajo y lo trasladarían a otro pueblo. De momento no nos pusimos muy trágicos, ya que era vacaciones y las pasábamos en el pueblo, pero cuando empezó el siguiente curso ya no nos veíamos. Sólo algunos fines de semana. Aunque nos escribíamos cuando no nos veíamos en los fines de semana, no sé si fue por el paso del tiempo o que ya nos fuimos haciendo adultos, pero no era nada como antes, todo se fue enfriando. Parecíamos dos extraños... y así se fue mi amor de adolescente.

Pero hoy, después de tantos años, cuando me vienen esos recuerdos, las sensaciones que sentía cuando él llegaba al parque...

Cómo las flores olían más intensas
Cómo los pájaros parecían cantar solo para mí
Cómo la hierba en mis pies pareció terciopelo
Cómo sus golosinas me parecían un gran manjar
Y cómo todo el parque lo veía precioso

Todo consecuencia de mi amor de adolescente.

Mercedes Ramos Hierro
Socia de la Asociación Onubense de Mujeres con Discapacidad LUNA
Asistente al taller de creación literaria.

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