Aquella tarde
Una tarde de invierno, soleada y cálida como algunas otras, en aquel local pequeñito donde las mujeres pasábamos calor casi siempre, allí el olor a cocina y colonia barata se mezclaban con los sentimientos de "no puedo pero tengo que hacer algo por mí misma", algo que llene esas hora muertas de la tarde frente al televisor, cotilleando la vida de los demás para olvidarnos, por unas horas, de nuestros propios dramas. Aquella tarde entraste por la puerta del local, con tu forma de caminar inteligente y sencilla, impregnando el aire de otro sabor, dulce, distinto, que hasta ahora no conocíamos. Despertaste en nosotras la curiosidad por tu personalidad, que fuimos descubriendo poco a poco en cada tarde, creando en nosotras unas expectativas con respecto a ti.... una atracción.... un querer ser... Nuestro dolor, nuestra impotencia... nuestros complejos, todo aquello se disipaba cada tarde poniendo en ello toda la ilusión, las ganas, el deseo de aprender de ti....tenias mucho que decirnos...Vimos tus fotos, las cogimos entre nuestras manos con cuidado. Observaba como algunas mujeres se paraban durante mucho tiempo en ellas, como esperando que les trasmitieras mucho más de lo que veían reflejado sobre el amarillento papel. Mirábamos pequeños detalles, como la posición de tus brazos, el vestido que llevabas o la actitud que adoptabas junto a tu marido Juan Ramón, aquel señor que dedujimos apagó un poco tu luz. Aquellos detalles nos hacían parecer más cercanas a ti. En el fondo tenemos algo importante en común,....somos MUJERES luchadoras, supervivientes en este mundo machista aún, después de tanto tiempo que nos separa, donde tenemos que seguir fingiendo que no pasa nada y cerrando los ojos a muchas cosas incomprensibles como ver en las noticias que casi a diario muere una mujer a manos de un hombre, según él porque esta le pertenece…después de tanto tiempo.....supongo que tú tampoco entenderías nada. Mujeres que trabajan fuera y dentro de casa con la carga familiar a cuestas y en silencio, permaneciendo en la indiferencia de nuestros hombres.Mujeres que viven solas con sus hijos... mujeres que viven en pareja con el dolor de sus hijos muertos... mujeres que sufren su propio dolor y enfermedad luchando por sobrevivir... Algo más nos unió Zenobia, la enfermedad, eso nos hizo sentirnos identificadas contigo, luchaste por tu vida hasta el último momento, nosotras seguimos luchando, convivimos con el dolor cada día desde hace mucho, y aun así queremos ponerle sentido a nuestras vidas llenándolas de color, de apoyarnos las unas en las otras, sintiendo que no estamos solas. Aquí en nuestra humilde asociación, algunas tardes descubrimos que hay mujeres importantes en la historia que como nosotras, sintieron miedo, sufrieron dolor, fueron discriminadas... pero sacaron fuerzas de flaqueza y sus vidas tuvieron sentido.Eso aprendemos cada tarde en nuestras pequeñas tertulias, donde entre cafés, sonrisas y algunas lágrimas te descubrimos a ti, mujer de todos los tiempos... yo quiero darte las gracias por haber sido una de nosotras, por hacernos partícipes de tus alegrías, tus dudas, tus tristezas......durante esas tardes soleadas y cálidas de invierno.

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